Tradiciones y cultura

Explicación de mitos de la infancia

Explicación de mitos de la infancia

Estoy seguro que al menos una vez tus padres te prohibieron algo, sin dar ninguna explicación al respecto. Muchas veces, lo hacían con el propósito de evitar que continuáramos haciendo travesuras, aunque en ciertas ocasiones (y tal vez sin saberlo) tenían toda la razón al impedirnos realizar tal o cual cosa.

En los siguientes párrafos mencionaré tres mitos de la infancia que son verdad. Empecemos con el que tiene que ver con no meterse a una alberca después de comer. Se ha demostrado científicamente que una persona que está experimentando el proceso de digestión, tiene los reflejos disminuidos. Esto quiere decir que tu capacidad de reacción es menor que la habitual, si es que entraste al agua luego de “disfrutar de un bocadillo”.

Esta es la razón por la que muchos infantes terminaban ahogándose durante las vacaciones. Sin embargo, pienso que este tipo de accidentes se podrían evitar con una supervisión más estricta por parte de los padres.

Sin dejar el tema de las piscinas, también me gustaría mencionar el mito que afirma que si estás mucho tiempo dentro de una alberca, tu cabello puede cambiar de color. Esto es cierto, puesto que los químicos que se le ponen al agua reaccionan con los rayos solares causando que el pelo humano modifique su tonalidad.

No obstante, los casos en donde se ha apreciado este fenómeno, corresponden a personas que usan sustancias como el cloro para mantener el agua limpia.

¡No comas golosinas antes de dormir! Cuantas veces me dijo eso mi mamá cuando era niño… Honestamente pensaba que no quería que comiera dulces ni chocolates en la cama, pues seguramente mancharía las sábanas de caramelo o chocolate. A pesar de ello, hay una razón por la cual ninguna persona debería comer gran cantidad de dulces antes de acostarse y es porque el organismo comienza a metabolizar el azúcar y esto hace que el sistema nervioso central se desestabilice aumentando la probabilidad de que soñemos pesadillas.